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El silencio que deja quien se va: acompañar el duelo adolescente por la pérdida de un progenitor
No hay manual.
Ningún padre o madre se siente preparado para esto.
Porque no solo se pierde a una pareja, a un ex, a un compañero de crianza… Se pierde el otro pilar de la vida de un hijo.
Y ahí estás tú. Intentando sostener lo tuyo mientras intentas sostener lo suyo.
Sin saber muy bien cómo. Sin saber si lo estás haciendo bien.
Este artículo no pretende darte recetas.
Pretende ofrecerte palabras. Un poco de comprensión. Un espejo. Y algunas claves para que puedas estar al lado de tu hijo o hija adolescente cuando el duelo se hace grande, y la adolescencia también.
El duelo adolescente: entre la rabia, el silencio y la contradicción
Los adolescentes viven el duelo de forma distinta a los niños, y también distinta a los adultos.
Pueden parecer indiferentes un día y profundamente hundidos al siguiente. Pueden evitar hablar del tema, mostrar enfado contigo, reír con sus amigos como si nada… y romperse por dentro en soledad.
Esto no es frialdad ni inmadurez. Es su forma de protegerse de una realidad que aún no saben cómo digerir.
En esta etapa, la muerte de un progenitor:
Y a todo eso, le sumamos las hormonas, los cambios, las emociones intensas. Por eso, el duelo adolescente a veces duele el doble: por lo que se pierde y por lo que aún no se comprende del todo.
¿Cómo puedo acompañarle sin invadirle?
No fuerces el llanto, ni el relato
Hay adolescentes que no quieren hablar. No los obligues.
Pero sí puedes dejar la puerta abierta: “Estoy aquí cuando quieras, aunque no digas nada.”
Valida lo que sienten, aunque no lo entiendas
Si está enfadado, que lo esté. Si se ríe, que se ría.
La culpa, la alegría o incluso la indiferencia también son formas de procesar.
No escondas tu propio duelo
Mostrarse vulnerable no resta fuerza, enseña humanidad.
Puedes decir: “A veces me siento triste también. No sé si tú lo sientes así.”
Cuida las rutinas sin imponerlas
El orden externo da un pequeño refugio al caos interno.
Pero sin rigidez: deja espacio para el duelo, incluso si se expresa con desgana o rebeldía.
Ofrece recursos sin presionar
Un grupo de apoyo, un terapeuta, una lectura. No como obligación, sino como opción.
A veces, saber que hay ayuda disponible ya es un alivio.
Puede que no te lo diga, pero seguro que sí siente cosas como estas:
Tú también estás en duelo: no te olvides de ti
Acompañar un duelo cuando también lo estás atravesando es de los actos más valientes y desgastantes que existen.
No eres terapeuta. Eres madre. Padre. El que queda. La que queda.
Y eso a veces implica sostener, sí. Pero también pedir ayuda, llorar en silencio, o dejar la casa sin recoger.
No necesitas tener todas las respuestas.
Solo necesitas estar. Con presencia, con ternura, con humanidad.
No hay atajos, pero sí caminos compartidos
El duelo adolescente es complejo. Irregular, oscilante, en cierto modo imprevisible. A veces invisible.
Pero también es un camino que puede transitarse con compañía, con respeto y con amor.
Quizás tu hijo o hija no te lo diga ahora. Quizás no lo sepa poner en palabras. Pero saber que tú estás ahí, sin forzar, sin juzgar, simplemente estando, puede ser su mayor consuelo.
En Inspira Psicología, acompañamos estos duelos con cuidado, sin prisa, con espacio para todos los matices. Si sentís que solos no podéis con todo, estamos aquí para caminar un tramo con vosotros.
Mireia Valera
Dirección
Psicología General Sanitaria
Esp. Psicopatología Clínica y Terapia Contextual
Num. Col. 22209




