Que el futuro sea como tenga que ser y que tú puedas gestionar esos pensamientos que te invaden a veces. Esos que te ponen en lo peor y que te hacen creer que te ayudan a controlar lo incontrolable.

Como piensas, sientes

Que puedas comprender su origen y funcionamiento. Que puedas tolerar su presencia sin anclarte a ellos. Que puedas enfocarte en ti y en aquello que es importante para ti.

Con ellos. Pese a ellos.

No intentes resolver nada por anticipado; es un imposible que te desgasta y te hace sentir incapaz . Y… ¡qué lejos de la realidad! Eres muy capaz

Que llegue quien tenga que llegar, que se vaya quien tenga que irse, Que duela lo que tenga que doler, que pase lo que tenga que pasar,

Y cuando pase, ya lo gestionarás lo mejor que sepas y puedas.

Céntrate en el ahora y descansa.

Intentar controlar lo incontrolable es agotador.

Enfócate

Cuando la vida te niega algo puede que tenga preparado algo mejor

Haz lo que puedas con lo que tienes.⁠ Y cuando te vengan pensamientos catastróficos,⁠ y tu mente te lleve a explorar los peores escenarios posibles⁠ y en consecuencia experimentes sensaciones de inquietud y temor,⁠ date cuenta de que sólo son eso:⁠ pensamientos,⁠
⁠Y conscientemente crea otros más realistas y ajustados⁠ que te acerquen allí dónde quieres estar⁠.

Preocuparse

Preocuparse

Ocupémonos. Enfoquémonos. Llenemos nuestras vidas de acción. Cultivemos lo valioso. Solucionemos cuando llegue el momento.

Y mientras no llegue, suprimamos el «pre» de nuestras pre-ocupaciones. Todo lo que tu mente no puede solucionar de antemano, lo convierte en sufrimiento. Un sufrimiento vacío y caótico, que te limita y no te permite disfrutar del momento plenamente.

En lugar de pre-ocuparte, resuelve lo que puedas ahora, y deja el resto para cuando sea solucionable.

Mientras te ocupas de todo aquello valioso para ti.

Una mente des-ocupada se vuelve una mente pre-ocupada 😉

Cultiva la indiferencia

Si algo nos hizo daño, muy probablemente nuestros pensamientos nos lo recordarán a menudo⁠

A veces nos asaltarán y no podremos remediarlo. Pero sí podemos elegir qué hacer con ellos⁠.

Enfocarnos en estos pensamientos, nos daña. Luchar contra ellos, también⁠.
Entenderlos mientras enfocamos nuestra atención en aquello que nos es valioso, nos ayudará a distanciarnos de ellos⁠. Cuando nos enfocamos repetidamente en aquello que nos hizo daño, nos hacemos daño⁠. Regular nuestra atención y enfoque, puede ser una gran solución⁠.

Cultiva la indiferencia

El rencor no me quedaba bien, Así que lo dejé para los demás y me vestí de elegante indiferencia.

Mireia Valera
Dirección
Psicología General Sanitaria
Esp. Psicopatología Clínica y Terapia Contextual
Num. Col. 22209