Nada justifica un trato inadecuado. Esto es algo que todos/as deberíamos tatuarnos en nuestra conciencia.

Desgraciadamente, estos tratos inadecuados pueden darse de forma frecuente y normalizada, incluso integrarse como algo lícito o legítimo.

No es así, y no debe ser así.

Hace poco uno de los pacientes del centro nos hablaba sobre el malestar que produce que alguien cercano, a quien queremos, evidencie nuestros «defectos» y nos responsabilice de ellos. Entrecomillamos «defectos» porque no deja de ser una percepción subjetiva, un juicio, que normalmente habla más de quien lo percibe que de en quien se proyecta.

Es doloroso, violento e injusto, ya que normalmente se reproduce en forma de reproche y en un tono desagradable.

Relativiza tus pensamientos

Tácticas que te ayudarán a dejar de sentirte mal

Varias acciones pueden ayudarnos en este sentido. De todas ellas, rescatamos tres:

Poner límite, contundentes, firmes y necesarios, y a poder ser serenos y en tono pausado. Con ellos te posicionas de tu lado, y trazas una línea a través de la cual no se debería pasar. Esto no garantiza que la otra persona cese en sus ofensas, pero te transmite a ti respeto, afirmación y seguridad en y hacia ti mismo/a, mientras no vulneras tus valores poniéndote al nivel del/a otro/a.

La (auto)validación. A cualquier persona le molestaría recibir una actitud inadecuada, más si proviene de una persona a la que quiere. ¿por qué tú ibas a ser diferente? Permítete sentirte como sea que te sientes y dale un espacio y un tiempo a tu emoción, sea cual sea. Tienes derecho a sentirte así, y puedes tolerarlo. De hecho, el no sentirse de un modo desagradable ante una actitud inadecuada puede ser signo de que algo no va del todo bien.

Que los demás se sientan mal no legitima que te traten mal

La ausencia. ¿qué hago cuando (me demuestran que) no me quieren? Me quiero, y me voy. Ofrece tu presencia única y exclusivamente cuando recibas un buen trato. De esta forma estarás siendo coherente con tus límites y le estarás transmitiendo a la otra persona qué debe hacer para poder estar contigo, y lo más importante, qué no estás dispuesto/a a tolerar. El grado o modo de ausencia (física o emocional, temporal o momentánea, geográfica o mental) lo dejamos en tus manos para tu consenso contigo mismo/a en función de la situación concreta y tu propio criterio.

Como decíamos, son situaciones muy delicadas. Te proponemos que te las tomes como una oportunidad inmejorable de trabajar tu relación con esa persona (aunque sea a través de tu ausencia), al tiempo que cultivas tu autoestima, conectas contigo y con tus valores y aumentas tu tolerancia ante emociones desagradables.

Si estás o has estado en situaciones como estas o similares, te ayudamos encantadas. 🌸

Mireia Valera
Dirección
Psicología General Sanitaria
Esp. Psicopatología Clínica y Terapia Contextual
Num. Col. 22209