Entender ⁠que no todo tiene explicación⁠, ni respuesta, ni sentido⁠, cuesta.

Asumir que no todo es justo⁠, ni lógico⁠, duele⁠.

Pero así es.

Dejar de luchar contra ello, dejar de intentar entender lo incomprensible, abandonar el bucle y mirar adelante⁠, te acerca a la aceptación.

Y a veces, esto es lo único que puede ayudarte⁠⁠.

Seguir adelante

No te rindas ahora

Sigue adelante, ⁠ no te rindas. Nada es permanente. Todo pasa. Esto también pasará.

Es muy posible que tu mejor beso, tu mayor carcajada, tu gran día… todavía estén por llegar.

Puede que, a lo mejor, lo mejor esté por llegar. 😉

Importancia relativa

La vida está llena de pocas cosas que importan mucho y muchas que importan poco. En estos días hemos sido mucho más conscientes de ello⁠. Hemos prescindido de infinidad de cosas que creíamos imprescindibles⁠.

Hemos descubierto otras con las que contábamos a diario, sin querer, y que en su ausencia se vuelven muy muy necesarias⁠. Algunos abrazos, algunos paseos. ⁠La libertad de hacer, tocar, ir… sin tener que pensar. Sin tener que temer. ⁠Salir a correr. ⁠Planificar lo que sea en x tiempo vista. En este momento, extrañar no es extraño.

No-lucha

Por lo general, luchar no es un término que nos entusiasme. A menudo se asocia con enfrentamiento o competición, Se lucha contra algo o alguien sobre el cual uno/a quiere salir vencedor/a, y dejar vencido al otro/a.

A veces sin embargo el vencedor y el vencido coinciden en uno mismo/a, cuando la lucha tiene lugar dentro. Cuando no es contra otro/a contra quien se lucha, sino contra una/o misma/o, sus pensamientos o sus emociones Y, sin embargo, las consecuencias suelen ser igualmente dañinas.

Si luchas, te recomiendo que lo hagas por ti. Por lo que es importante para ti. Por lo que te define. Por lo que vuelve tu vida valiosa. Y a veces la mejor lucha es la no-lucha.

El respeto, la comprensión, el «dejarte ser», mientras te colocas de una forma saludable en esta situación incómoda que te ha tocado vivir, contra la que te nace luchar.

Cuando elijo conscientemente no luchar contra mí, sino todo lo contrario, me dejo ser, me dejo hacer. Me respeto y me reconozco. Mi relación conmigo misma/o cambia, y en consecuencia mi relación con el mundo, también lo hace.

Seguir adelante. No-lucha

Mireia Valera
Dirección
Psicología General Sanitaria
Esp. Psicopatología Clínica y Terapia Contextual
Num. Col. 22209