Te amo, me preocupo

Me preocupo por ti, y al hacerlo tú percibes que te quiero, que te aprecio, que me importas.

Me preocupo por ti, y al hacerlo me angustio, me siento ansiosa/o, me tenso.

Y aun así me preocupo, por ti y por tantas otras cosas que me importan, sin reparar en que preocuparse no es querer, sino sufrir.

Sufrir por cosas que aún no han pasado, y que no puedo saber si pasarán. Por pensamientos que me invaden anticipando lo peor.

¿Cómo cuidarte y demostrarte que me importas, sin sufrir?

Sobre relaciones amorosas, no solo de pareja

Las demostraciones de amor pueden basarse en la atención, en el interés, y no tanto en la preocupación.

Pero, ¿qué más da? – te preguntarás-, si significa lo mismo.

No, no es así. Interés y preocupación no son sinónimos, aunque ambos estén relacionados con la atención.

El interés por alguien o algo impulsa hacia la acción, hacia el cambio, hacia la iniciativa.

La preocupación por alguien o algo impulsa hacia el pensamiento en bucle, hacia el miedo, hacia el bloqueo.

En lugar de alimentar la preocupación con pensamientos con tendencia catastrófica, mostrar interés y dedicar tiempo y cuidado puede ser una grandísima alternativa.

«Me intereso por ti», en lugar de «Me preocupo por ti». «Me interesas», en lugar de «Me preocupas». «¿Qué puedo hacer para ayudarte?», en lugar de «Deberías hacer esto, o lo otro».

El lenguaje que usamos impacta en nuestro estado interno de forma intensa, aunque de entrada no lo parezca. Nos afecta del mismo modo que influye en el otro, para bien y para mal.

Haremos bien en prestarle atención y cuidarlo 😉

Te amo, y mi amor hacia ti es incondicional

In-condicional. Sin condiciones.

¿Qué os sugiere pensar en este tipo de «amor»?

Os seré sincera: a mi me evoca la palabra fraude en la amplitud de su concepto. Y es que todas, absolutamente todas las relaciones, deberían asentarse sobre un mínimo de condiciones básicas, estructurales, acordadas o no, e inamovibles.

El respeto. La integridad. La libertad de elección y de crecimiento. El buen trato.

Para mí estos son los BÁSICOS, los MUST HAVE. Estos sí deben de ser incondicionales y transversales en cualquier relación. También con la pareja, sí. Y con los hijos e hijas, cómo no. En el trabajo. Con los vecinos y conocidos. Con el cajero del súper al que acostumbramos a ir, o la repartidora que suele traernos los paquetes de Amazon.

Las relaciones in-condicionales esconden la normalización de tratos poco deseables y muy inadecuados, los justifican y perpetúan.

Os invito a romper con esto y a construir relaciones sanas, con condiciones, que terminen rápidamente ante un mal-trato. Que no consientan faltas de respeto. Que normalicen el respeto.

Mireia Valera
Dirección
Psicología General Sanitaria
Esp. Psicopatología Clínica y Terapia Contextual
Num. Col. 22209