En este artículo queremos hablaros de la autoexigencia, una práctica muy extendida y normalizada socialmente, que tradicionalmente se ha asociado a la excelencia, al mérito personal y profesional, al avance hacia el logro.

Pero, ¿qué es, en realidad, la exigencia? Si lo piensas bien, no deja de ser una suerte de imposición disfrazada de demanda, a menudo carente de empatía y respeto, en la que se pretende que alguien obedezca una orden sin importar lo que opine, sienta o necesite.

Tu autoexigencia no impulsa tu camino hacia el éxito

¿Te ha ocurrido que, ante una exigencia de alguien sobre ti, has podido sentir tanta presión que te hayas bloqueado por completo?

Esta es una respuesta común ante la exigencia, ya sea ajena o propia, que muchas personas han experimentado, especialmente durante sus infancias, a menudo en la escuela o en casa, aunque en la actualidad, desgraciadamente, sigue estando en uso.

En efecto, algo que genera respuestas de bloqueo está años luz de ser un facilitador de éxito, aunque muchos/as sigan considerándolo así. Lo que sí es, es un foco de malestar y sumisión. O, con mucha suerte, rebeldía.

Te invitamos, así, a desecharla en todas sus formas, para optar por otras prácticas más saludables, respetuosas y empáticas.

En lugar de exigir(te), persiste. Insistir, cuidando la forma, los tiempos y el momento. Aunque a veces cueste, aunque sea pesado e incómodo. Persistir te acerca a lo que te importa.

En lugar de exigir(te), sé constante. Querer hacerlo todo a la vez en poco tiempo para terminar cuanto antes, no te ayuda. Tampoco hacer mucho un día, y nada al siguiente. Un poco cada día, a tu ritmo, de un modo realista, creando a ser posible un hábito. Si lo haces, llegarás a dónde quieres estar casi sin darte cuenta.

Tu autoexigencia no impulsa tu camino hacia el éxito

En lugar de exigir(te), reflexiona sobre las posibilidades, los deseos y necesidades propios o ajenos. Analiza la situación en su conjunto y toma decisiones desde la conciencia. De este modo, es mucho más fácil tomar buenas decisiones.

En lugar de exigir(te), apasiónate por lo que hagas. Vivir lo que sea que hagas intensamente hará que percibas tu tiempo de dedicación casi como un tiempo de ocio. Por supuesto, desde este punto de vista todo se vuelve más liviano y #meno, incluso aunque requiera esfuerzo.

Y sobre todo, en lugar de regirte por tu autoexigencia, píde(te) con paciencia, tacto y respeto, todo lo que necesites. Y escucha bien todo lo que tu cuerpo te pida.

Mireia Valera
Dirección
Psicología General Sanitaria
Esp. Psicopatología Clínica y Terapia Contextual
Num. Col. 22209